
La postura de la Unión Europea (UE) y los Estados que la componen respecto al golpe de Estado de Honduras es peor que la de la avestruz, que esconde la cabeza. Con miedo a recibir la reprimenda de las empresas tansnacionales europeas con intereses en la zona, han estado mirando para otro lado y su silencio, "que otorga", está sirviendo de aliavio a la dictadura en este país. Pero por si esto fuera poco, la UE acaba de anunziar que retomará a finales las negociaciones para un Tratado de Libre Comercio entre Europa y los países centroamericanos, lo cual supone un reconocimiento del gobierno golpista, además de una pésima decisión para la población y el medio ambiente de la zona.









