Los cuerpos, sin identificar, ha sido depositados por el Ejército a partir de 2005
En el pequeño pueblo de La Macarena, región del Meta, 200 kilómetros al sur de Bogotá, una de las zonas más calientes del conflicto colombiano, se está descubriendo la mayor fosa común de la historia reciente de Latinoamérica, con una cifra de cadáveres "NN" (No Nominados), enterrados sin identificar, que podría llegar a dos mil, según diversas fuentes y los propios residentes. Asímismo, en Coacha (región de Santander) una treintena de jóvenes en paro fueron engañados por intermediarios del ejército para trabajar en fincas de la remota región de Santander. Sus cuerpos fueron enterrados en fosas comunes después de ser mostrados por los militares como guerrilleros "muertos en combate", con la esperanza de que la lejanía de su localidad de origen y su rápido enterramiento como "NN" dejaría el crimen impune. Desde 2005 el Ejército, cuyas fuerzas de élite están desplegadas en los alrededores, ha estado depositando detrás del cementerio local cientos de cadáveres con la orden de que fueran inhumados sin nombre. Las comunidades campesinas colombianas sufren directamente este "terrorismo" de Estado.



Según el 



