Gustavo Duch, articulista y activista
Salió para el campo después de dos semanas en Asunción, la capital de Paraguay. Merche, se moría de ganas por ‘ir al terreno’ -como se expresa la gente que dedica su tiempo a la cooperación internacional-. Acompañaba a Marta, formadora de una de una organización de mujeres campesinas e indígenas. En el camino, bajo un cielo gris, espeso y nublado, Marta le contó de su madre Magui, que para parirla en su tierra, arriesgó –una vez más- su propia vida. Magui vivía exiliada en Brasil, la lucha contra la dictadura de Stroessner, le obligó a ello. Pero no podía permitir que quien prosperaba en su vientre, naciera fuera de su mundo. Así que, ayudada por sus amistades, cruzó la frontera sin ser descubierta, tres días antes del parto. Cuando volvió definitivamente a Paraguay, Magui encabezó las primeras manifestaciones y las grandes marchas campesinas, visible y oíble, ya para siempre.






