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“El conocimiento real de los procesos de cambio nos lo ha dado el alumnado”

Yolanda Jubeto, profesora de la UPV y coordinadora del curso formativo sobre movimientos sociales y transformación social coorganizado entre La Vía Campesina, el instituto Hegoa de la Universidad del País Vasco y EHNE-Bizkaia

En el curso han participado jóvenes procedentes mayormente de Latinoamérica comprometidos en luchas colectivas

 

Yolanda Jubeto, profesora de economía y militante de la lucha feminista en Euskal Herria, ha sido la coordinadora del curso formativo sobre movimientos sociales y transformación social coorganizado entre La Vía Campesina, el instituto Hegoa de la Universidad del País Vasco y EHNE-Bizkaia. Ha durado tres semanas del mes de junio y ha tenido lugar en Abadiño y Bilbao (Hegoa) respectivamente y en él han participado cerca de treinta profesores y profesoras y un alumnado compuesto por nueve jóvenes, siete procedentes de Latinoamérica (5 mujeres), una de Túnez y otro de Bizkaia, que están llamados a ser líderes y lideresas de movimientos sociales y de La Vía Campesina.


-La visión crítica del capitalismo ha sido un elemento común. No será fácil encontrar a casi treinta profesores y profesoras que piensen así…
La universidad también recoge la diversidad humana, si bien como institución está bastante anquilosada, le cuesta muchísimo cambiar. ¿Por qué el mundo académico no ha podido prevenir las crisis? Tiene unos modelos muy alejados de la realidad y de los cambios, pero hay mucha gente preocupada por las consecuencias de esta globalización capitalista y patriarcal y que está reflexionando mucho y quiere superarla. Aunque en la Universidad no están visualizadas, hay un conjunto de hormiguitas muy fuerte.

-¿Cómo ha vivido esta experiencia el profesorado?
Todo el profesorado, la mayoría de la Universidad del País Vasco, está encantado, no sólo de participar, sino de conocer al grupo y debatir. Sabes que has conectado con gente que está trabajando y luchando en Latinoamérica y los países empobrecidos y también gente de aquí que tiene mucha necesidad, de esa energía, de esos debates, de tocar la realidad. Lo medios de comunicación ocultan información y conocemos la realidad deformada y sesgada. Hay que conocerse directamente para ir aprendiendo mutuamente.

-¿Se han cumplido los objetivos?

Todos los objetivos se han cumplido con creces. Uno de los objetivos del profesorado era ser conscientes de los cambios metodológicos necesarios para comunicar, alejándose de la tradición cartesiana de dar clases magistrales para que cojan apuntes. Tenemos que romper esas dinámicas y hablar más de educación popular, que hemos intentado aplicar en este curso. Se planteó una especie de protocolo para enseñar de otra manera, intercambiar conocimientos, más que transmitirlos, crear conocimiento conjunto. Se ha puesto una semilla y eso se va a ir mejorando.

-¿Cómo habéis visto a las y los alumnos?
Sabíamos que la gente iba a venir muy formada, incluso más que el profesorado en sus realidades. Queríamos compartir las visiones que tenemos e ir avanzando conjuntamente. El objetivo fundamental del curso era la alianza entre esta parte de la Universidad y Hegoa con La Vía, con la Marcha de las Mujeres. La materia preparada para el curso ha salido muy enriquecida. Hemos aportado documentación, pero la práctica, la experiencia, el conocimiento real sobre los procesos de cambio nos lo ha dado el grupo de jóvenes. La intensidad del grupo ha sido enorme. Se han hecho actas diarias de las reflexiones y conclusiones principales que se iban sacando cada día, que se colgarán en internet y dependiendo del presupuesto igual se publican también en papel.

-Dices que el grupo de jóvenes ha aportado la experiencia. ¿Puedes concretar más?
En la facultad nadie habla del problema de la tierra, del reparto de la propiedad y del control de la tierra. Estamos dejando a medio mundo fuera de los debates. Decimos que la inversión directa extranjera es una maravilla, pero no hablamos de las multinacionales que están detrás comiéndose todo y destrozando las comunidades. Una teoría que no se vincula con la realidad que existe no vale para nada. Estamos creando monstruitos en el fondo.

-En adelante, ¿cuáles son los retos de esta iniciativa formativa?

Ahora se va a plantear la segunda fase el proyecto sobre la relación entre la cooperación y movimientos sociales, la nueva agenda de cooperación transformadora y ahí ya se va a incluir el curso como una de las actividades importantes. Uno de los retos es implicar más a los movimientos sociales de aquí, ampliando algo el grupo pero no más de 20 personas para propiciar metodologías participativas.

-¿Cómo ha sido la colaboración con EHNE-Bizkaia?
La relación con EHNE-Bizkaia ha sido estupenda, con una disposición a colaborar, a aportar de igual a igual y creando conjuntamente que ha posibilitado que se haya hecho el curso. Ha sido una alianza estratégica. Ha contactado con la Marcha, La Vía y tenía muy claro lo que quería; algunas ideas no se han materializado, como la soberanía alimentaria, que tenemos que trabajarla más porque todavía en la Universidad no se trabaja. Si sellegar a hacer algún curso de soberanía alimentaria durante el año, se formaría gente que luego podría aportar en el curso. Ambas partes estamos muy contentas, ha sido muy fácil trabajar juntos.

-Personalmente, ¿qué ha supuesto para ti esta experiencia?

Personalmente me da mucha energía ver a la gente que está realmente dándolo todo, peleando en sus comunidades con esa entereza. Esta gente transmite vitalidad, energía, autenticidad, esperanza de que un nuevo mundo es posible y coherencia. A mi lo que me gusta de la gente de los movimientos sociales es la coherencia, porque en la academia a menudo el discurso es uno y luego tu vida es otra, el aburguesamiento colectivo es muy preocupante. Cuando ves ue la gente está peleando en sus comunidades con esa entereza.

-¿Algo más que subrayar?
Cuando estuvimos el año pasado en uno de los viajes que hacemos a Ecuador participamos con una comunidad que está trabajando en una cooperativa social de vida y lo que les gustaba del proyecto es que podían vivir coherentemente en ese espacio de solidaridad, que era su eje de actuación. Como decía el indígena maya hay que descolonizar el pensamiento. Te da claves de que es posible, pensar que podemos, que hay alternativas vitales y del día a día, que la alternativa está en nuestro cuerpo y nuestras mentes y que sólo empezando a transformarnos individualmente vamos a poder transformarnos colectivamente. Este grupo de alumnos y alumnas que hemos tenido lo está demostrando en la práctica en entornos totalmente hostiles como Guatemala, México, Honduras, Paraguay y Túnez. Desde realidades durísimas hay una gente que es bellísima, transmite fortaleza con la mente y el corazón. He tenido una sensación de conexión, como si fuesen viejos amigos, una cercanía total.

 

Baserri Bizia 40


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